Hace una semanas se nos ocurrió ir a una perrera (más exactamente sería una casa de protección de animales) a sacar perros a pasear. Un amigo nos había dicho que era posible y no quisimos dejar pasar la oportunidad.
El sitio está algo apartado, casi en la otra punta de la ciudad, pero tengo clarísimo que en cuanto podamos repetiremos la experiencia. Fue, sencillamente, genial.
El sitio está algo apartado, casi en la otra punta de la ciudad, pero tengo clarísimo que en cuanto podamos repetiremos la experiencia. Fue, sencillamente, genial.
Pero sin duda alguna, quien hizo que se me dibujara la mayor sonrisa, quizá porque en España tenemos un cocker, fue Aik:
No termino de entender por qué hay gente que los abandona o, pero aún, los maltrata. Y aunque en este caso concreto se trata de perros, hablo también de los animales en general. Jamás he visto una pizca de malicia en sus ojos o algo que justifique lo que hacen.
En cualquier caso, y mientras me sea posible, seguiré acudiendo a echar una mano cada vez que pueda. No sé quién hizo más feliz a quién durante aquella hora.


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