Como última actividad de la asignatura Web 2.0: Herramientas y Recursos, se nos propone realizar una reflexión sobre la utilidad de lo aprendido durante el curso; esto es, sobre el uso de diferentes repositorios, foros, redes sociales y comunidades on-line, etc...

Imagen bajo Creative Commons. Autor: Rodrigo Vera
Lo cierto es que la Web 2.0 supuso una revolución en lo que participar y compartir información se refiere. Antes, los usuarios consumíamos lo que otros producían; ahora, podemos tomar parte activamente modificando contenidos o creando otros nuevos. De hecho, podemos hasta formar parte de la red cuando compartirmos nuestra vida a través de una red social, por ejemplo: tras dar cierta información para facilitar que nos encuentren, servicios como Facebook, hi5 o tuenti nos permiten establecer contacto de manera muy simple con amigos y nuevos conocidos.
Todo en este mundo va cambiando y adaptándose a lo que ocurre a su alrededor, y los sistemas de enseñanza no pueden ser menos. Entre otros casos, tenemos ponencias virtuales, a través de videoconferencias; plataformas de aprendizaje en Internet, que proporcionan un entorno de trabajo para los estudiantes y profesores; notificaciones mediante listas de distribución o grupos en redes sociales; etc... Tanto profesorado como alumnado hacen uso de estas nuevas posibilidades proporcionando alternativas al sistema clásico de "sentarse, escuchar e irse".
A mí personalmente me gusta ir a clase, siempre y cuando se trate de una docencia dinámica e interactiva, porque opino que me ahorra trabajo en casa, al no tener que estudiárme algo por mi cuenta. Pero sí que es cierto que esto no es excluyente y que las herramientas que se nos ofrecen hoy día permiten mejorar esta experiencia aún más. Además, con ellas se puede conseguir un sistema en el que el profesor se presenta como alguien cercano dispuesto a ayudar. Por ejemplo, en plataformas tipo "moodle", se pueden crear foros en los que los usuarios participan planteando y resolviendo dudas, compartiendo documentos o gestionando su calendario de actividades, entre otras cosas. Estos usuarios pueden ser tanto alumnos como docentes, lo que facilita este "acercamiento".
En estos momentos, sin ir más lejos, además de usar esta plataforma, algunos profesores míos utilizan ordenador táctiles sobre los que explican el contenido de las diapositivas, graban un vídeo capturando su pantalla del ordenador, añaden una grabación de su voz durante la clase y lo suben a su página web, de forma que podemos escuchar y ver la misma clase tantas veces como necesitemos. También tenemos una plataforma en la que entregar nuestros ejercicios. Una vez que el profesor los corrige, podemos ver, además de nuestras calificaciones, medias y gráficos sobre resultados medios en la clase, soluciones de muestra del profesor, etc... Opino que, si se hace buen uso de ellas, las diversas herramientas que nos ofrece la red resultan de gran interés en la docencia.
En lo que se refiere al autoaprendizaje, los servicios de la Web 2.0 han facilitado en gran medida el recavar información. Blogs en los que la gente comparte sus conocimientos, enciclopedias on-line en las que consultar dudas o motores de búsqueda que nos permiten encontrar estos sitios son sólo algunos de ellos. Hace algún tiempo, la solución habría pasado por buscar uno o varios libros... siempre y cuando no se tratara de un tema muy específico y la oferta fuera muy reducida. Actualmente bastan unos segundos para obtener listas de miles de documentos sobre prácticamente cualquier cosa, y eso se debe en gran medida a que cualquiera puede poner su grano de arena y compartir lo sabe.
Pero la Web 2.0 no se ciñe únicamente al ámbito del aprendizaje. Su implantación en todos los sectores es tal, que podemos encontrarnos con empresas, políticos, personas de éxito y, básicamente, cualquier cosa tomando parte en el conjunto de la red. Por ejemplo, hay compañías aéreas que mantienen un twitter y facebook actualizado con los cambios de sus vuelos, las últimas noticias, ofertas y otra serie de notificaciones. Sin embargo, no todo lo que hacen es escribir, también leen: de hace poco tenemos el ejemplo de uTorrent, que lanzaba un "banco de ideas" en el que los usuarios pueden compartir sugerencias de cara a mejorar el programa. Es es, sin lugar a dudas, una muy buena iniciativa: los desarrolladores no tienen que intentar adivinar lo que los usuarios quieren, sino que ellos mismos se lo dicen, y los usuarios están contentos, lo que también favorece el boca a boca y, por tanto, la distribución del programa. Y cuando hablamos de uTorrent podemos hablar de cualquier empresa o entidad que haga lo mismo.
En mi caso, que estudio informática, y estando este campo obviamente muy ligado a la Web 2.0, esto se presenta como nuevas oportunidades de trabajo: actualmente es muy importante para las empresas darse a conocer y mantener una buena imagen. Para ello, necesitan disponer de páginas web, blogs y perfiles en redes sociales actualizados con contenido de calidad que resulte interesante y atraiga nuevos clientes. Disponer de conocimientos en la materia permite conseguir que estos métodos de llegar al público tengan un aspecto más profesional y sean más efectivos.

Imagen bajo Creative Commons. Autor: sndrv
Naturalmente, también hay "peros" en torno a la Web 2.0, entre ellos la protección de nuestra privacidad, nuestra identidad. Un claro ejemplo es el que ocurre con las redes sociales, como Facebook: aceptamos rápido y sin pensarnos mucho los términos de uso, y después podemos llevarnos sorpresas. Y aunque se nos prometa que nuestros datos se mantendrán protegidos, a veces no cumplen su palabra.
Otro problema que sigue muy vigente hoy en día son los "hoax", en los que un usuario vierte contenido falso controvertido sobre una empresa o figura a la que quiere perjudicar, de manera que éste se extiende rápidamente y consigue su objetivo. Sin embargo, el objetivo puede variar y lo que se busque sea una rápida propagación a través del e-mail para conseguir listas de correos activas a las que enviar spam posteriormente.
Hay que citar también los diversos timos que, a través de publicidad engañosa, pretenden obtener información y/o dinero de los usuarios más descuidados.
Y volviendo a las redes sociales, está el tema de la "súper-facilidad" de conversación. Amparados por la seguridad que nos proporciona el estar sentados frente a un ordenador, somos capaces de charlar con cualquiera como si fuera un amigo de toda la vida, pero lo cierto es que si tuviéramos a esa persona delante, la conversación, en el caso de que llegara a existir, seguro que sería muy distinta. Seguro que todos conocéis a alguien (o quizá lo hagáis vosotros mismos) que acepta a cualquiera que le agrega como "amigo", especialmente si como imagen de perfil tiene a una preciosa señorita que parece invitarte a ver sus fotos.
"Los malos" también pueden aprovecharse de las herramientas que se nos ofrecen por lo que, del mismo modo que cuando éramos pequeños nos decían "no te vayas con extraños" o "no aceptes caramelos de desconocidos", tenemos que concienciarnos y educarnos en el uso de la Web 2.0, de forma que sepamos filtrar qué es adecuado y qué no, tal y como hacemos en la vida real.
Resumiendo, la red en estos días nos abre un abanico casi ilimitado de posibilidades para obtener información, pero también para crearla: podemos comenzar un blog de forma sencilla, obtener un espacio en el que desarrollar nuestra página web completamente o utilizando una plantilla que hemos adquirido previamente, participar en la wikipedia, ampliándola, o creando nuestra propia wiki, etc... Y todo esto es perfectamente incorporable a la enseñanza, haciendo que pase de ser una relación unidireccional profesor-alumno, a una multidireccional profesor-alumno, alumno-profesor y alumno-alumno. El aprovechamiento de estas posibilidades depende de los implicados... Porque de eso trata la Web 2.0, ¡de implicarse!